Capítulo 84. El filo de la Reina
Alessia
La sala de operaciones huele a café frío y a cables recalentados; las pantallas parten la pared en rectángulos de luz mientras Lucía ordena carpetas y Valentina actualiza el tablero con pines rojos. Dante está fuera, en zona negra, y la radio solo escupe chasquidos que me dejan un hueco en el pecho; cada minuto pesa como si la ciudad quisiera cerrarnos la puerta en la cara. Valeria, de pie junto a la consola, no alza la voz, pero la urgencia con la que me mira me corta el estómago.
—Est