Capítulo 68. Los padrinos
Salvatore
La casa segura respira más honda cuando la palabra boda pesa en el aire. No es solo ceremonia: es símbolo. Dante lo sabe. Alessia lo sabe. Yo lo supe el día que sostuve a un Morello herido y me pidió que le cuidara el apellido como si fuera un niño que dormía.
Hoy me llamaron para hablar de padrinos. Entro sin ruido. Valeria ya está sentada, los dedos sobre una carpeta que late como un animal vivo. Enzo es una pared, como siempre. Raffaele, bisagra. Dante y Alessia comparten un borde