Capítulo 47. Cadenas de agua
Dante
El galpón respira como un animal dormido al que estamos a punto de cortarle la garganta. A las 23:02, el mundo es pasillo, sombra y acero. Raffaele va delante, encorvado, con la cizalla envuelta en goma apretada contra el pecho; Enzo me sigue un paso atrás con el maletín y la mirada de cirujano que aprendió en la calle, no en los libros. Yo llevo la pistola alta, el cuchillo bajo. No dejo que el corazón me marque el ritmo: lo marco yo.
Un guardia aparece al fondo, perfil negro contra una