Capítulo 31. El tablero de fuego
El salón principal de la mansión respira como si fuera un cuerpo vivo. La lámpara central ilumina el mármol, pero sobre la mesa rectangular no hay flores ni adornos: solo mapas, informes y copas de whisky a medio llenar. El lujo se disfraza de cuartel. Me acerco y siento el peso de la noche en mis hombros.
Dante está de pie, inclinado sobre el mapa que cubre casi toda la superficie. Sus dedos marcan líneas en rojo, rutas marítimas que son nuestras. A un costado, pequeñas fichas metálicas repres