Capítulo 17. El jardín de cristal
Alessia
El carro avanza por las calles desiertas mientras el silencio nos envuelve. Miro por la ventana, aún con el eco de los golpes en mi piel y el miedo anclado en la garganta. Dante mantiene las manos firmes sobre el volante, pero noto cómo aprieta la mandíbula.
—¿Qué fue lo que te preguntaron? —pregunta con voz baja, sin apartar la vista del camino.
Respiro hondo antes de contestar. Recordar con miedo y desesperación no me hace sentir bien, pero sé que es necesario.
—Querían saber dónde es