Nolan.
Las velas iluminaban la mesa con un resplandor brillante y cálido a la vez, proyectando sombras ligeras sobre la madera pulida. Los planetas se habían alineado para mí, tenía ese presentimiento: la cena servida, el ambiente silencioso, la privacidad asegurada gracias a Kael.
No había vuelta atrás.
Él me ayudó a prepararlo todo y sorprender a Nuria.
Esperé en el comedor, repasando mentalmente las palabras que quería decir.
No podía arruinar esto.
—Nuria… T-tengo que decirte algo muy i