Celeste.
La habitación estaba tranquila. A mi lado, Kael revisaba su celular con una expresión neutral. El aire estaba repleto de nuestra esencia porque hace un rato habíamos hecho el amor.
La luna llena aún no había aparecido, pero su presencia se sentía cercana. Era inevitable, y yo debía permanecer a su lado.
No sólo por la promesa que le hice, sino porque lo amaba y no dejaría que sufriera como la vez que lo conocí.
Kael estaba sentado al borde de la cama, su mirada se desvió del celula