Capítulo 34. Jamás vas a poder olvidar esto
El pequeño Piero se sentía cansado, no había dormido casi durante la noche, aunque lo hubiera intentado, pero las preocupaciones, la ansiedad por el futuro, lo alejaban del descanso, vio a su padre despedirse y sintió el alma destrozada, no pudo dejar de observarlo mientras le decía adiós.
—Nos volveremos a ver papá, porque nunca nadie va a sacarte de mi corazón—pronunció en un susurro.
De allí los llevaron al helipuerto que tenía la propiedad y un par de horas después habían llegado, lo estaba