Capítulo 93. La crueldad de los Moguilévich.
La celebración entre ellos dos duró varias horas de la noche, después de celebrar en la intimidad, salieron a hacerlo con los demás, la fiesta no paraba de crecer, y los dos amantes seguían disfrutando de la música, los bailes, y la compañía de los demás. La luz de la luna brillaba y caía sobre sus rostros, derramando sobre ellos una luz eterna. Ellos se miraban entre risas y besos, celebrando su amor y su felicidad.
Ziola también estaba feliz, no se había despegado de sus hijos en toda la noch