Capítulo 90. Ilustrísimo señor, Ilustrísima señora.
Enzo sonrió mientras observaba a su mujer y a su hijo mayor, instalándose en el amplio castillo, se veían emocionados, sabía que desde que se mudaron del castillo donde vivían en Italia, no se sentían cómodos, pero ahora verlos felices, lo emocionaba, y a decir verdad, este le gustaba más, porque allí crearían juntos nuevos recuerdos, era como una especie de borrón y cuenta nueva, porque para él lo más importante era su familia.
El lugar era precioso, mucho mejor de lo que él se había imaginado