23. ¿Está el tío Julián?
El ascensor privado se abrió directamente en el ático. Elena cruzó el umbral y, en cuanto la puerta de seguridad se cerró a su espalda, el mundo exterior, los Wallace, la traición y el deseo, quedó bloqueado. Todo quedó fuera.
Este era su santuario. Un espacio sobrio y cálido, pensado para ser lo opuesto a la opulencia asfixiante de la mansión donde casi la destruyeron. Dejó caer el maletín de cuero sobre la consola como si de pronto pesara demasiado. Sus dedos, firmes durante horas frente a ti