24. Cree que somos pareja, Julián.
La luz de la mañana se filtraba por los ventanales del ático, tiñendo de dorado la encimera de granito de la cocina. Elena no había dormido más de tres horas. Cada vez que cerraba los ojos, sentía la presión de las manos de Byron en su cintura y escuchaba su voz ronca acusando a Julián.
El timbre sonó a las siete en punto. No era una intrusión como la de la noche anterior, era un invitado esperado.
Elena abrió la puerta y se encontró con Julián, que sostenía una caja de cruasanes recién hechos