48. Sabrina, fuera de aquí.
— ¿Elena? — la voz de Byron al otro lado de la puerta la hizo dar un salto — ¿Estás bien? Llevas un siglo ahí metida.
— Sí... — consiguió responder ella, tragando saliva — Solo me estoy lavando la cara. Salgo en un momento.
Elena se obligó a respirar. Con las manos todavía hechas un flan, volvió a ponerse las lentillas. Fue como encajar una máscara, como si al hacerlo enterrara a la verdadera Emily bajo una capa de plástico.
Al salir, Byron estaba de espaldas, terminando de subirse los pa