Los disparos retumbaban por toda la mansión Vercelli.
Abajo, Luca había desplegado a varios hombres hacia el ala norte, justo donde el ataque era más intenso, afortunadamente no había podido ingresar a la fortaleza Verselli.
—¡Cubran la entrada! —ordenó mientras recargaba su arma—. ¡No dejen que entren!
A pocos metros de ahí, Gael observaba la enorme puerta principal.
—Derríbenla.
Varios hombres avanzaron de inmediato.
Un segundo después, una explosión estremeció toda la estructura.
BOOM. La pu