Isabella permaneció sentada junto a la cama durante varios minutos, mientras Adriano seguía dormido.
Por primera vez desde que lo conocía, parecía vulnerable, no había órdenes y mucho menos amenazas.
Cómo tampoco había aquella mirada fría capaz de hacer temblar a cualquiera, solo estaba él, luchando contra la fiebre.
Isabella lo observó durante largo rato sin decir nada. Intentó convencerse de que no le importaba.
Pero seguía allí, sin marcharse, de pronto, Adriano comenzó a temblar. Su respira