Leah caminó hacia la ventana, pasó la mano por el muro frío, respiró profundo y se giró.
—No, no pienso hacer lo que me pides.
Gael la observó por un segundo, se levantó de su silla con una lentitud amenazante, caminó hacia ella y la tomó del cabello, forzándola a girar.
—Vas a hacer lo que te digo, o créeme que mi hermano se va a enterar que mientras tú y él eran novios, tú te revolcabas conmigo.
—Suéltame —susurró Leah.
Gael sonrió cruelmente, acercando su rostro al de ella. Sus labios se enc