Capítulo 33. Lazos y amenazas
La brisa fría de la madrugada entraba por las ventanas entreabiertas de la mansión. Rebecca dormía todavía, envuelta en las sábanas de satén y en los brazos de Edgardo. Él, sin embargo, no lograba conciliar el sueño. El informe que había recibido horas antes se repetía en su mente como un eco oscuro.
Luis Morgan había sido visto reunido con un hombre vinculado a un antiguo rival suyo en los negocios. No era un error. No era coincidencia. Era un movimiento. Y si alguien le había ofrecido "ayuda"