Capítulo 50. Cenizas [FINAL]
El silencio que siguió a la elección de Rebecca no fue inmediato. No fue limpio. No fue digno. Fue un colapso lento.
Como un edificio que primero cruje, que se resquebraja desde adentro, que deja caer polvo antes que paredes, y después, sin aviso real, simplemente, cae.
Edgardo no bajó el arma, su mano seguía firme, entrenada, acostumbrada a decidir destinos con un solo movimiento del dedo, pero su mirada ya no.
Sus ojos estaban clavados en ella, en Rebecca. En la única persona que, en ese mome