Capítulo 47. Donde más duele
La tensión no desapareció al amanecer, se volvió más peligrosa, casi silenciosa. Rebecca se despertó antes que Edgardo, aunque en realidad nunca había dormido profundamente. Su cuerpo estaba ahí, en la cama, entre las sábanas aún tibias, pero su mente había estado en otra parte toda la noche.
Pensando, encajando piezas y dudando.
Giró levemente la cabeza y lo miró. Edgardo dormía boca arriba, con el ceño apenas fruncido, como si incluso en sueños estuviera luchando contra algo.
Contra todo. Con