Capítulo 48. La última verdad
El silencio después del video no fue inmediato, fue progresivo; como si el mundo, poco a poco, fuera perdiendo sonido.
Edgardo seguía de pie en medio del lugar vacío, con el celular de Rebecca en la mano y la mirada fija en la pantalla ya apagada, pero no veía nada. No estaba ahí.
Estaba en esa pregunta.
¿Tú sabías lo que me iba a pasar antes de que pasara?
Sintió algo extraño, no fue rabia ni miedo, fue… culpa y eso lo enfureció más que cualquier otra cosa.
—Esto es manipulación —dijo Gabriel