Capítulo 12. El extraño del pasado
El murmullo de la ciudad era un ruido constante que se filtraba por los ventanales del penthouse. Buenos Aires tenía ese encanto caótico que a veces parecía una canción triste: bocinas lejanas, el canto de un vendedor ambulante, el paso de colectivos que hacían temblar el suelo como si anunciaran algo inminente. Rebecca observaba todo desde el sofá, con una taza de café tibio entre las manos. La ciudad parecía tan viva allá afuera, y ella, tan enredada por dentro.
—¿Estás bien? —La voz grave de