Capítulo 11. Semillas envenenadas
Rebecca caminaba sola por los jardines interiores de la mansión. Había despertado con una extraña sensación en el pecho, la conversación con Edgardo esa mañana le había dejado emociones entrelazadas: deseo, confusión, y una tensión que no quería entender, a pesar de haber sido suya toda la noche. Estaba confundida, procesando como todo había ido en un rumbo diferente al que tenía planeado.
Hasta hace unos días quería irse. Escapar de las garras de ese hombre; pero ahora, solo quería seguir refu