Capítulo 42. El eco de las revelaciones
El silencio en la mansión era absoluto. Desde la partida de Rebecca, los empleados apenas se atrevían a hablar entre ellos. Edgardo permanecía encerrado en su oficina, sin comer, sin dormir, sosteniendo una copa de whisky con la mirada clavada en la nada.
Había estado día tras día intentando dar con su paradero, pero mientras más creía que avanzaba, siempre terminaba regresando al principio de todo. El dolor lo carcomía más que cualquier otra herida del pasado. Y, por primera vez en mucho tie