Capítulo 10. Verdades silenciosas
La habitación del hospital estaba en penumbra, apenas iluminada por la luz que se filtraba entre las cortinas cerradas. Gabriel se encontraba sentado junto a la cama, con una mano firme sobre la de Elena. Ella lo miraba con una mezcla de ternura y tristeza, sus ojos cargados de palabras que aún no se atrevían a salir.
—Has cambiado —murmuró Elena con voz suave, rompiendo el silencio—. Ya no eres el mismo desde que desperté.
Gabriel apretó su mano ligeramente.
—Es que te perdí por mucho tiempo,