—No quiero que vuelvas a tocarme, no voy a permitir que vuelvas a hacerme daño ni a burlarte de mí —escupió Natalia con la voz rota. Lo odió en ese momento. Lo odió con toda su alma… pero también lo deseó con la misma intensidad. Su cuerpo la traicionaba: ansiaba golpearlo, gritarle hasta quedarse sin voz, y al mismo tiempo morirse por besarlo. Alessandro la exasperaba como ningún hombre lo había hecho jamás; era un canalla, un mentiroso, y aun así, bastaba con que se acercara para que el deseo