El amanecer sobre el mar Jónico no trajo paz; trajo la cruda claridad que sigue a una carnicería perfecta. El humo denso del furgón y de las lanchas interceptoras de los Moretti se arrastraba flojo sobre la superficie del agua, tiñendo el cielo rosa de Kythira con vetas grises que parecían cicatrices en el horizonte. La fortaleza de mármol blanco se alzaba imperturbable sobre los acantilados, pero sus jardines inferiores, una vez decorados con estatuas aristocráticas, eran ahora un testimonio d