STEFAN
—Llévame a casa, Stefan. —dijo finalmente, aunque su voz carecía de la seguridad que intentaba transmitir.
—Aún no. —repliqué con una sonrisa peligrosa—. Primero, vamos a aclarar algunas cosas. Porque créeme, Morgan, esta conversación está lejos de terminar.
Mis dedos seguían enredados en su cabello, mi agarre lo suficientemente firme como para que entendiera que no pensaba dejarla escapar de esta conversación. Su respiración aún era agitada por el beso y su mirada estaba cargada de rabi