STEFAN
—Esto es un error que no voy a perdonar —advertí, mis ojos clavados en Iván mientras sentía la presencia de Nikolai a mi lado, preparado para cualquier cosa.
Iván se limitó a sonreír, sin rastro de remordimiento en su expresión.
—Entonces será mejor que presentes tu oferta, Stefan. Porque ahora mismo, estás en minoría.
El juego se había vuelto más peligroso. Pero no pensaba retroceder ni un solo paso.
La tensión en la sala era un nudo apretado que amenazaba con romperse en cualquier mome