Seraphine asintió, aunque sus ojos siguieron fijos en el cielo aún cubierto de un velo de niebla. En su interior sabía que aquello era solo el comienzo. Pero esa pequeña victoria bastaba.
La fortaleza de Mooncliff volvió a llenarse de luz. El gran salón rebosaba de guerreros celebrando, aunque muchos aún llevaban heridas en sus cuerpos. Algunos reían, otros permanecían en silencio, aún en shock por haber sobrevivido.
Seraphine estaba sentada en un banco largo, con su capa desgastada y el cabell