Zayd no se movía en absoluto, sus labios parecían ser bloques de hielo y fue solo el movimiento de mi boca que hubo en medio de nosotros. Mis manos se estiraron en dirección a su cuerpo; fue justo en ese momento en que sentí algo.
—¿Tela? —fruncí el ceño mientras tenía los ojos cerrados y la boca de Zayd a unos centímetros de la mía —genial, estoy quedando loca.
Al abrir los ojos, miré que Zayd estaba utilizando un pijama azul rey. Me senté en la cama y reboté debido a la velocidad con la que m