La autoridad y tranquilidad con la que hablaba Zayd, simplemente me desarmó por completo. Mi abuelo lo quedó mirando como si lo que estaba diciendo era una broma del peor gusto, pero él se encontraba totalmente tranquilo.
—¿Qué has dicho, Zayd? ¿Qué te has casado con mi nieta a pesar de que no di mi bendición para dicha unión?
—Ya usted lo dijo, así que no veo la necesidad de repetirlo. Kany es oficialmente mi esposa y, por suerte, los tiempos han cambiado, así que no necesitamos su bendición