Cuando Isabella se incorporó en el sillón, vio que su pequeño, intentaba levantarse de la cama, lo cual generó un aumento de sus latidos cardíacos por el esfuerzo que estaba haciendo para sentarse.
—Fabián, mi amor ¿Qué haces? —preguntó mientras se levantaba y dando saltos en un pie llegaba hasta la cama para sostenerlo.
—Mamita, quiero ir al baño, me estoy haciendo pipí.
—No, mi amor. Aguarda. No puedes levantarte. —dijo mientras se inclinaba y tomaba del pequeño estante el saco con elásti