Antonella había quedado libre de toda acusación penal, pero aún seguía siendo el blanco de las burlas y humillación en las redes. Había ganado sólo la mitad de aquella batalla moral.
Los días posteriores al fallo, fueron el inicio de un bombardeo de desprestigio y de mensajes hirientes que parecían no agotarse nunca. Juicios morales lanzados desde perfiles anónimos que no necesitaban pruebas ni contexto. Los seguidores de Valeria —los mismos que días antes habían convertido a Antonella en ten