Antonella llegó pasada la medianoche. Se dirigió al dormitorio de su hermana. La curiosidad por saber qué había pasado entre Isabella y su jefe, Ignacio Montenegro la mantenían a la expectativa. Mucho más ahora que sabía quién era su esposa, la famosa modelo, Valeria Simons. Ahora todo tenía sentido, las veces que lo vio, sintió que lo conocía de algún lugar. Claro… lo había visto en las imágenes que posteaba la modelo.
Cuando entró en la habitación, Isabella seguía despierta. Sentada en la cama, con la espalda apoyada en la cabecera.
—Pensé que ya estarías dormida —dijo Antonella en voz baja.
—Te estaba esperando —respondió Isabella— Sabes que me cuesta dormir si sé que no estás en casa. ¿Todo bien?
Antonella asintió y se sentó frente a ella.
—Ahora dime tú. ¿Qué pasó? Cuéntame sobre él.
—Mejor vamos a tu cuarto. No quiero despertar a Fabián, ni que nos oiga hablar de Ignacio.
La pelinegra se levantó de la cama y salió junto con su hermana.
Una vez que entraron a la habit