Había algunas cosas que Ignacio no lograba recordar a la perfección, así como otras que lo habían marcado esa noche. Entre ellas: la actitud hostil de la hermosa camarera, pidiéndole que esperara afuera; la discusión que hubo entre ellos; la bofetada inesperada; el forcejeo; la resistencia de ella y cómo, poco a poco, algo cambió y se dejó llevar por el momento.
Recordó la manera en que ella se entregó a él. Era una entrega única en la que se mezclaba el miedo y la pasión.
—Suélteme —exigió