—Debe esperar aquí, señora Ferri —dijo la enfermera, mientras sujetaba la manilla de la puerta y cerraba lento pero con firmeza.
Isabella exhaló un suspiro corto. Caminó hacia el pasillo y se sentó de frente a la puerta de radiografía. La preocupación por su pequeño acompañada de los remordimientos y miedos de que por su culpa, Fabián estuviera mal, la invadió de inmediato.
Se recostó del espaldar de la silla sintiendo cómo sus párpados le pesaban cada vez más, obligándola a hacer un esfuer