No habían transcurrido diez minutos desde que Isabella tomó el taxi y abandonara el lugar, cuando Ignacio llegó en su coche, bajó del auto y entró al hospital. A pesar de ser el dueño de la clínica y ser el socio mayoritario, lo cual le permitía gozar de ciertos privilegios dentro y fuera del recinto hospitalario, esta vez prefirió ir a verla a la hora de visita evitando así, despertar sospechas en Isabella.
No deseaba que supiera que él era el benefactor.
Estaba tan ansioso por ver, que cu