—Ustedes son tal para cual… — murmuró Adara. — ¿Y que si lo estoy? Eres mi esposo ahora, no me agrada que otras mujeres se comporten así contigo. — respondió a verlo molesta, esa mujer parecía sentirse con derecho a hacer lo que hizo.
Sí, estaba molesta, tal vez celosa, ¿Y qué?
Dante sonrió de medio lado y negó en silencio. Era divertido verla de esa forma; rara vez la orgullosa Adara, dejaba ver sus sentimientos.
—Vamos Adara…es nuestra noche de bodas, no hablaremos de tonterías ni de gente si