Capítulo 33:

—¿A-Adara? — cuestionó sorprendido el apuesto magnate de cabellos rubios.

—Por favor, no te gires hacia mi…esto es, vergonzoso…tan solo déjame estar aquí esta noche, pues tengo miedo de los truenos. — pidió la hermosa pelirroja.

Dante sonrió. Aquello le traía nostálgicos recuerdos…

—Está bien…durmamos juntos esta noche, como hicimos una vez de niños. Prometo mantener mis manos quietas. — respondió Dante.

Adara se aferró aún más a la espalda de su esposo.

—Nosotros…ya no somos niños… — respondió Adara, ocultando su enrojecido rostro en la ancha y masculina espalda del rubio.

Dante sintió los pechos de Adara pegarse a su espalda, y sus mejillas también enrojecieron. Quería girarse hacia ella y besarla, pero se quedó estático, tal y como ella se lo había solicitado.

—Es verdad…ya no somos unos niños… — dijo el rubio con nostalgia.

Adara cerró los ojos, y sintió el aroma de su esposo. Dante sintió que su deseo despertaba al sentirla a ella tan cerca. Ambos habían sido amigos, ambos se hab
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