Julio observaba a su prima hermana desde la zona VIP en ese antro. Halia era una mujer apasionada que no dudaba en arrastrar a su cama a todo aquel que le llegaba a gustarle, y el susodicho se convertía en su juguete hasta que ella se cansara de usarlo. Mirandola con ese desconocido de cabellos negros, supo que, efectivamente, ella había encontrado a su juguete de Palermo.
—Hola guapo, ¿Te gustaría bailar? — cuestionó una voluptuosa mujer con un diminuto vestido, acercándose a Julio Lenar.
Ju