Capítulo 36:

—No voy a soltarte, eres mi esposa, no voy a dejarte recorrer la playa sola cuando es de noche, puede ser peligro…

Dante no terminó de decir aquello, cuando una sonora bofetada que rompió la tranquilidad de la noche, le golpeo el rostro. Sorprendido y acongojado por aquel golpe, sin soltar la mano de su esposa, pudo ver como lagrimas pesadas y a borbotones, brotaban desde los encantadores ojos verdes de Adara.

—¿Soy para ti un maldito juego? — cuestionó Adara entre lágrimas que ya no pudo reprimir más tiempo. — ¿Soy para ti tan solo la mercancía que compraste de mis padres para tu beneficio? — cuestionó la pelirroja.

Dante se rehusó a soltar la mano de su esposa, quien forcejeaba fieramente con el. Mirandola a los ojos con seriedad, entendió que ella estaba confundida…entendió que ella estaba sufriendo.

—No lo eres. — respondió completamente serio.

—¡Mientes! — gritó Adara y volvió a abofetear el rostro de Dante, quien no opuso resistencia alguna y recibió aquel otro golpe a pesa
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