Capítulo 34:

—Si la mueves, podría ser más estimulante…— sugirió el rubio intentando distraerla, y mostrando una perversa diversión mientras se pegaba más a ella.

Él seguía sobre sus labios, y el reducido espacio se llenaba de vapor debido al agua caliente de la regadera.

—¿Eh? — Adara dejó escapar el aliento con ese comentario, y luego abrió los ojos con sorpresa y de inmediato retiró la mano del lugar. —…Eres… despreciable…— dijo indignada y sobre sus labios.

Él sonrió de manera torcida y volvió a besa
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