—Si la mueves, podría ser más estimulante…— sugirió el rubio intentando distraerla, y mostrando una perversa diversión mientras se pegaba más a ella.
Él seguía sobre sus labios, y el reducido espacio se llenaba de vapor debido al agua caliente de la regadera.
—¿Eh? — Adara dejó escapar el aliento con ese comentario, y luego abrió los ojos con sorpresa y de inmediato retiró la mano del lugar. —…Eres… despreciable…— dijo indignada y sobre sus labios.
Él sonrió de manera torcida y volvió a besarla, esta vez fue más demandante. Adara quiso retirárselo, pero el forcejeó lo ganaba él, lo que le impidió seguir moviéndose al abrazarla con un brazo por la cintura, Dante la movió un par de pasos y la colocó en la esquina de ese pequeño baño.
—Ni se te ocurra…— Adara quiso amenazarlo y lo vio lo más firmemente que pudo, una vez que él deshizo el beso.
—¿O qué?... ¿Gritaras?, somos esposos, nadie verá extraño que estemos juntos en la ducha, tú eres la única que ve esto como un problema, Adar