Adara asintió enmudecida y sobrecogida por todas aquellas emociones que contrarias unas a otras, la mantenían en un vilo que no lograba entender. Comenzando a caminar en medio de aquel hermoso pasillo alfombrado cubierto de pétalos de rosas y rodeado de personas que la miraban con una mezcla de extrañeza y confusión, la hermosa Luna se mantuvo firme del brazo de su querido rector Armando, mientras la profesora Kristen cubría cada paso dado por ella por más bellos pétalos blancos.
Su belleza er