En su hotel de super lujo, Halia había ordenado una de las suites más lujosas para ella, mientras que, a la futura esposa de su hombre, seguramente estaba en una habitación mucho mejor en la mansión Lombardo…siendo que la hija de un par de mediocres sirvientes, merecía ser enviada a alguna ratonera barata.
Mirando entrar a su primo ya vestido elegantemente con un traje de alta costura, la Luna sonrió mientras se volteaba a mirarse en el espejo. Julio la miró extrañado.
—¿Estás segura de que ese