Marcos
Observé como todos los niños intentaban seguir los acordes de la nueva canción que estábamos aprendiendo y sonreí al sentirme satisfecho con el esfuerzo que estaban poniendo en la tarea.
—Profesor, no entiendo…
Miré a Ismael, el nuevo integrante del pequeño grupo y me acerqué para ayudarlo.
—¿Qué no entiendes, Ismael? —pregunté con calma. El pequeño bufó e intentó hacer un “fa” con sus dedos sobre las cuerdas, pero noté que se le dificultaba la motricidad en la mano, pues tenía los de