Marcos
La casa estaba en completo silencio, salvo por el rasgueo irregular de la guitarra apoyada contra mi pecho. Tenía la libreta abierta sobre la mesa desde hacía casi una hora, llena de tachaduras, frases incompletas y palabras que no me convencían.
Sam. Era todo en lo que podía pensar. Su risa nerviosa, la forma en que se mordía el labio cuando algo la incomodaba, el modo casi inconsciente en que buscaba protección sin pedirla.
No sabía decir las cosas como otros, no en voz alta, pero la m