Desde que desperté esa mañana, supe que iba a ser un día importante.
No porque tuviera un examen, una presentación o algo urgente que resolver, sino porque Marcos iba a venir a mi casa por primera vez como mi novio. A conocer oficialmente a mi familia, a convivir con ellos, a sentarse en nuestra mesa, a formar parte, aunque fuera por unas horas, de mi pequeño mundo.
Y eso me tenía completamente nerviosa, porque jamás había presentado a un novio formal a mi familia y aunque ellos ya sabían de mi