Mundo ficciónIniciar sesiónMe aseguré que la puerta del baño estuviera bien trabada antes de dejarme caer sentada al suelo, cubriéndome la boca con una mano para ahogar un gemido. Me faltaba el aire, y sentía que si aquello se prolongaba me iba a volver loca. Alcé las rodillas y las abracé con todas mis fuerzas, el corazón desbocado en el pecho que parecía de fuego.
Recordaba demasiado bien lo que me contaras que te había pasado viajando de Florencia a Roma para no comprender lo que estaba sucediendo.
Ahí







