Mundo ficciónIniciar sesiónC insistió en subir a su habitación y Stu la acompañó, decidido a no perderla de vista en caso de que cambiara de idea. Nahuel apenas alzó la vista de su computadora para dedicarles una mirada breve. Ella tomó su bolso, besó la frente de su hijo y se dirigió al encuentro de Stu meneando la cabeza.
—Va a amanecer allí —rezongó, yendo con él de regreso al elevador.
Mariano se asomó a la puerta vecina, apenas vestido, poniéndose los lentes. Saludó con una sonrisa rápida a Stu.
—Oye, Ceci, recuerda que mañana salimos a las nueve —dijo, en inglés para no dejarlo fuera.
—Sí, papá —respondió ella divertida.
—¿Quieres que te llame para despertarte?
—Sólo si quieres que te asesine antes del desayuno.
—No, gracias. Por cierto, recuerda que desayunaremos a las siete.
—Sí, papá.
C le hizo un gesto de despedida sonriendo.
Tan pronto el elevador se puso en marcha, Stu tironeó de su mano para atraerla hacia él. C se apoyó contra







