Mundo ficciónIniciar sesiónEl pecho todavía me ardía, y me preguntaba qué te había pasado para que derribaras todas mis defensas y te sintiera así, cuando llegó Ray. Mi intención era dejar que saludara a sus amigos hasta que me llegara el turno, pero él me señaló desde el otro lado del fuego y se abrió paso hacia mí. Así que me apresuré a su encuentro. Nos dimos un abrazo largo y estrecho, riendo los dos.
—El pendejo estará aquí en cualquier momento —me susurró al oído antes de soltarme—. Se retrasó para llamarte.
—¿Qué? —pregunté, secándome las lágrimas de alegría.
—Me pidió tu número, si puedes creerlo —respondió Ray divertido.
Grohl se acercó a estrecharle la mano y palmearle la espalda.
—Así que la dama aquí es tu amiga —bromeó—. Cuatro mujeres en la reunión. Dos están casadas entre sí, la otra se fue con tu guardaespaldas, ¿y tú te robas la única que queda, cabrón?
—No por mucho tiempo, espero —rió Ray.
En ese momento volví a sentirte, una explosión en mi







